
París, Francia.– En tan solo siete minutos, un grupo de al menos cinco delincuentes perpetró este domingo un robo digno de una película en el Museo del Louvre. Los ladrones se llevaron nueve piezas de joyería pertenecientes a la colección de la corona francesa y al legado de Napoleón III, entre ellas una corona y un broche atribuidos a la emperatriz Eugenia de Montijo. El hecho ocurrió alrededor de las 9:30 de la mañana (hora local), mientras el recinto ya recibía visitantes.
El comando accedió al museo por una zona en remodelación, usando un camión con plataforma elevadora para alcanzar una ventana del ala que da al río Sena. Con herramientas de corte, rompieron el cristal y las vitrinas de la Galerie d’Apollon, una sala que alberga algunas de las piezas más valiosas del patrimonio francés. Las autoridades estiman que el valor económico del botín podría superar los 20 millones de euros, aunque el daño cultural se considera “inestimable”. Los asaltantes huyeron en motocicletas hacia la autopista A6, según reportes preliminares.



Tras el robo, el Louvre —que recibe más de 30 mil visitantes diarios— fue cerrado de manera inmediata. La Fiscalía de París abrió una investigación y revisa más de 200 horas de grabaciones de las cámaras de seguridad. Hasta ahora no hay detenidos, pero se presume la participación de una banda profesional. Este robo no solo pone en entredicho los protocolos de seguridad del museo más visitado del mundo, sino que también reaviva el debate sobre la protección del patrimonio cultural europeo ante el crimen organizado.

